Instrucciones para soñar

Es la primera vez que se presenta en Argentina una retrospectiva de Yoko Ono. Está en el Malba hasta el 31 de octubre, con permiso para tocar sentir y navegar por los sueños

El primer piso del MALBA recibe al visitante con una gigantografía de Yoko. Joven, con pelo largo, cantando una ópera. “War is over!” (La guerra ha terminado) anuncia un cartel desde el fondo de un pasillo, en el que treinta y tres fotos en blanco y negro invitan a detenerse en cada una de ellas. Las fechas marcan desde 1961 hasta 2015. Pasado y presente. Pero, también futuro.

Y de eso se trata la muestra Dream Come True. La primera retrospectiva, en Argentina -y Sudamérica- con más de ochenta obras, de esta artista japonesa, pionera y figura esencial del arte conceptual y participativo contemporáneo

El MALBA eligió la muestra de Ono para festejar su decimoquinto aniversario. “Estamos en un año de celebración, y en ese sentido la idea participativa de Yoko es fundamental. Es una artista completamente concientizada con el medio y el contexto. Toda su trayectoria va unida a sus presupuestos pacifistas, feministas, ecologistas, donde su arte se transforma también en una manera de entender el mundo. El gran público por lo general conoce a la cantante, o a la mujer de John Lennon, y para nosotros era muy importante devolver el sitio que Yoko Ono merece dentro del arte contemporáneo”, señala Agustín Pérez Rubio, director artístico del MALBA y curador de la muestra, junto con Gunnar B. Kvaran, director del museo Astrup Fearnley de Oslo.

Yoko nació en Tokio en 1933, y aunque vive y trabaja en Nueva York desde hace décadas, sigue siendo ciudadana japonesa. Ya era una artista importante cuando conoció a Lennon, en 1966.

Entrar en el universo propuesto por Yoko Ono es comenzar a escuchar su voz susurrando las Instructions Pieces, que viene desarrollando desde hace más de sesenta años. Las “instrucciones”, la columna vertebral de su obra, son piezas compuestas por mensajes simples y poéticos, que invitan a los espectadores a realizar determinadas acciones. “Las instrucciones tienen mucho de haikus.

Con lo mínimo, con muy pocas palabras, con una reflexión muy consciente dice mucho”, señala Pérez Rubio. “Escucha tu propia respiración”. “Mira al sol hasta que se vea cuadrado”. “Pásate un año tosiendo”, o “una semana riendo”. Yoko escribe las instrucciones, pero las obras no se realizan hasta que el público las hace. No hay copias, todos son originales. Asociada con el arte conceptual, la performance, el grupo neo-vanguardista Fluxus y los happenings de los 60, Ono ha sido, sobre todo, una pionera en el cuestionamiento del concepto y el objeto de arte. “Las instrucciones cuestionan la noción de arte y la reducen a la idea, abandonan al objeto, lo desacralizan. Ella invita al público a participar del proceso creativo y lleva la dimensión del arte a un proceso nuevo”, analiza Kvaran.

Performances, sonidos, instalaciones, filmes, objetos. Dream Come True (el título es lo único que quedó escrito en inglés) no se trata solamente de una recopilación de los textos o instrucciones de Yoko Ono, sino también una gran cantidad de obras que tienen sus raíces en estas piezas. Como la famosa instalación con la escalera, (gracias a la cual se conocieron Yoko y John, en la galería Indica, en Londres, en 1966) que surge de la instrucción: “Sube a una escalera. Observa la pintura del techo con una lupa y encuentra la palabra sí”. O la otra escalera caracol pintada de azul para ver el cielo. Por la cual, el MALBA tuvo que construir una claraboya para poder verlo.

La instrucción de 1955, “Enciende un fósforo y observa hasta que se consuma”, la primera realizada por la artista, está replicada en un video de 1966. Unos recipientes con pintura y pinceles ofrecen “añadir colores” sobre una tela blanca. Un sello permite estampar “Imagina la paz” sobre la ciudad que se quiera en varios mapas políticos del mundo. Un teléfono rojo -cuyo número lo tiene la propia artista- puede sonar en cualquier momento y ser ella la que hable. Recorrer los distintos espacios es ir pasando por sensaciones diversas y hasta recuerdos personales.

Todo sobre mi madre

Sobre una pared pintada de blanco unos cubos de acrílico transparente contienen lápices negros y pegatinas redondas, algunas con la impresión de un pezón y otros de un pubis. Reproducen las enormes imágenes que están a los costados. La pared se empezó a poblar de palabras. Es el espacio Mi mamá es hermosa. La invitación es escribir un recuerdo sobre la propia madre. “Es una de las obras más poderosas de la muestra, data de la década del 90, en ella desarrolla una nueva estructura narrativa, al mismo tiempo el objeto es una cuestión universal, pero también muy personal”, explica Kvaran.

Para la creación de la obra colaborativa (Evento agua) basada en el agua y sus significados, convocó a un grupo de doce artistas latinoamericanos. Seis mujeres y seis hombres. Uno de ellos es el chileno Alfredo Jaar, radicado en Nueva York, donde tiene la galería Lelong. Su obra es una escultura de vidrio y plexiglás, doble espejo. “Para Edward Snowden, con gratitud + esperanza”, reza una dedicatoria.

Dos obras tienen que ver con la sanación, la Pieza de restaurar, contiene dos mesas pobladas de objetos de porcelana blanca rotos, hay cola plástica, tijeras, cinta adhesiva para que cada espectador “repare” uno y lo acomode en una estantería. “Repara con cuidado, mientras lo haces, piensa en reparar el mundo”, dice la instrucción.

“Ten coraje, ten rabia, estamos todas juntas”. Cientos de ojos de mujeres latinoamericanas miran desde hojas colgadas sobre una pared, en cada una hay una narración que tiene que ver con algún hecho de violencia de género. Conmueve. La convocatoria Arising (Resurgiendo) brinda esta instancia de catarsis haciendo públicas las historias. Hasta el 16 de octubre se puede seguir participando vía web, en www.malba.org.ar/arising/.

Sí, Yoko Ono está en Buenos Aires. Hasta el 31 de octubre, no sólo transformará con su arte a los visitantes del MALBA (Av. Figueroa Alcorta 3415), será parte de carteles en la vía pública, en el subte, en Internet, en las páginas de un periódico, de un libro, en un festival de danza, en redes sociales. Sus instrucciones serán parte de la escenografía vertiginosa de los porteños.




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