El cuento de las comadrejas-ph Soledad Lareo -Borges-Brandoni

Un director en busca de tres personajes

Graciela Borges, Oscar Martínez, y Nicolás Francella cuentan cómo fue trabajar por primera vez en cine con Juan Campanella, en “El cuento de las comadrejas”. Sus expectativas ante el estreno.

Cuando Juan Campanella, dirigió a Graciela Borges en el último capítulo de la serie televisiva El hombre de tu vida (2012) se dio cuenta de que había encontrado la protagonista para su nueva película, El cuento de las comadrejas. Ya podía comenzar a filmar el proyecto que venía gestando desde ese primer guión escrito en 1997, basado -muy libremente- en el filme de su maestro José Martínez Suárez, Los muchachos de antes no usaban arsénico.

“Cuando me contó de este guión y me lo mandó, desde ese momento lo llamaba a cada rato y le decía: ‘Juan este libro hay que hacerlo, este guión es maravilloso, tiene gracia’”, recuerda Graciela. Así, el año pasado, se entregó por completo a su personaje de Mara Ordaz: una actriz, otrora diva del cine nacional, que vive en una vieja casona aislada del mundo, junto con tres hombres: su marido, también actor (Luis Brandoni), el director (Oscar Martínez) y el guionista (Marcos Mundstock) de sus películas. Los cuatro componen una amistad por momentos corrosiva, y deberán reaccionar ante un hecho inesperado: la llegada de dos jóvenes (Clara Lago y Nicolás Francella) que presentan una amenaza que puede destruir el mundo que ellos han creado.

Mara es una ex diva del cine, ¿tiene algún punto en común con vos?

Yo no tengo nada que ver con Mara físicamente y, absolutamente, tampoco con su parte de “diva”. Soy una persona muy austera, muy tranquila, viví mucho tiempo en el campo. No tengo una vida que tenga que ver con el lujo porque sí, ni de posesión. Yo no tengo casi nada de conexión con Mara, salvo momentos de ternura, a pesar de lo dura y lo egocéntrica que es. Uno cuando hace un personaje tiene que amarlo,  y perdonarle las partes oscuras, como me pasó en La Quietud, con ese personaje terrible.

Es tu primer trabajo en cine con Campanella. ¿Cómo vivís este estreno?

Yo hago algo lo mejor posible y me voy. Amo este trabajo, lo que venga viene por añadidura. Entonces, lo que digo hoy en día, “Dios quiera que a la gente le guste, que la gente lo goce”. Para eso se trabaja, para que la gente vaya y le guste. Pero, no tengo expectativa enormes para el éxito, yo espero siempre que vaya muy bien porque es muy difícil hacer cine, porque hay mucha inversión, mucho talento, y mucha cosa metida y comprometida. Entonces, la expectativa es buena, pero no sentada en el ego de haber qué pasa, ahora van a valorar mi enorme trabajo… No, no, para nada.  

 

El Cuento de las Comadrejas-Ph Soledad Lareo -Borges-Martinez

El Cuento de las Comadrejas Graciela Borges y Oscar Martínez (Ph. Soledad Lareo)

Deseo cumplido.

“En la película estoy envejecido unos meses”, bromea Oscar Martínez, en relación con el maquillaje impuesto por su personaje de Norberto Imbert, director de todas las películas de Mara Ordaz. Realizado por la multipremiada maquilladora artística de origen francés, Sylvie Imbert, le llevaba una hora y media previa al rodaje, y sacarlo era más complicado o igual que ponerlo. “Es algo que me gustó hacer, y al verme me veía como un señor diferente”, contó el actor que por primera vez cumplió el deseo de filmar con Campanella. “Hace años que esperaba -por la admiración que le tengo a Juan-, que me convocase para una película, así que fue una noticia que me llenó de alegría. Y estoy aún más feliz ahora, la más alta expectativa que yo tenía fue superada cuando la vi por primera vez”, afirma Oscar.

La relación entre los cuatro personajes que viven en la casa es muy particular…

Tienen una relación entrañable pero al mismo tiempo llena de chicanas de comentarios que pueden ser ofensivos, de cuentas pendientes el uno con el otro, pero por encima de todo eso está el infinito afecto que se tienen y ninguno concibe -más allá de lo que ocurre en la trama con el personaje de Graciela- vivir sin los otros. Me parece una película deliciosa, filmada con una maestría poco frecuente, bella, original. Es un homenaje que excede al cine argentino, es un homenaje al cine tradicional, al cine clásico. Y que incluso poco tiene que ver con el cine de Juan que conocemos, es diferente, es una comedia negra y me parece que va a sorprender muy gratamente a la gente.

En 2018, filmaste cuatro películas, ¿cómo trabajás para crear personajes tan disímiles?

Me manejo con un margen de imprevisibilidad en lo que tiene que ver con el trabajo  propiamente dicho, es decir: no diseño previamente de manera racional el desempeño del personaje, o el desempeño mío profesional, dejo un margen para que eso esté vivo para que eso esté ocurriendo, para que me sorprenda a mí mismo, y por lo tanto sorprenda al espectador.

Graciela Borges y Nicolás Francella

 

Aprendizaje gigante.

Nicolás Francella no imaginó que el encuentro inesperado con Juan José Campanella en una función de Perfectos desconocidos -la obra de teatro que dirige su padre Guillermo- derivaría en su papel en el nuevo filme del director argentino. “Coincidencia de la vida y casualidad que Juan había ido a verla, me vio y se le prendió la lamparita. Me llamó y me dijo muy humildemente: ‘Decidí que hagas el papel de Francisco, no sé si te interesa hacerlo’. Y me metí en su viaje”, cuenta Nicolás, y agrega: “Mi personaje es un joven súper encantador que quiere aparentar lo que no es”.   

¿Sentiste que decirle sí a Campanella fue un riesgo a tomar?

Fue experiencia enorme, un aprendizaje gigante. A mí personalmente me gusta tener esa sensación de riesgo o inquietud, inseguridad o nervios, para poder meterme -obsesivamente como soy- y desafiarme en un proyecto así, y garantizarle a Juan que haya hecho bien su elección. Si no siento ese nervio, o todos esos estados, algo me está faltando, y es lo mejor que me puede pasar de encontrarme en zonas que no esté muy cómodo y salir a resolverlo, y estar todo el tiempo navegando para ver lo que se viene.

¿Estás muy atento a las críticas?

No es estar atento a la crítica, es estar atento a lo que le pasa al público. Pero, Juan tenía la película en la cabeza y nos los hizo saber en todo el proceso de rodaje, entonces sabemos qué hicimos. Hace poquito hubo funciones privadas y la gente se emociona, se ríe, y a lo largo de esas dos horas, se va contenta y la pasa muy bien, que de eso se trata todo.