Museo del Mañana, la bromelia gigante de Río de Janeiro

Algunos dicen que se parece a un barco, otros a un avión súper espacial. Muchas ideas pueden surgir cuando se ve la estructura futurista del Museo del Mañana (Museu do Amanhã) desplegarse en la Praça Mauá, en la zona portuaria de Río de Janeiro. Y para los que vayan a las Olimpíadas que se celebran en la ciudad carioca, es una buena oportunidad de conocerlo. Ya que encontrarán con la dinámica que prima en los museos más modernos del mundo.

El Museo del Mañana se despliega en la zona portuaria de Río de Janeiro.

Más allá de todas las formas que pudieron inspirar este diseño, en realidad fueron las bromelias del Jardín Botánico las que inspiraron  este edificio de formas onduladas y blancas, proyectado por el arquitecto español Santiago Calatrava. En realidad, fueron   Sus 15.000 metros cuadrados estrenados a fines de 2015, están rodeados de espejos de agua, jardines, ciclovía y área de ocio, en una superficie total de 34.600 metros cuadrados. “La idea es que el edificio fuera lo más etéreo posible, casi flotando sobre el mar”, explica Calatrava.

El concepto de sustentabilidad primó en el osado diseño. Los espejos de agua que forman la base del museo y el sistema de refrigeración se nutren con las aguas de la bahía de Guanabara, que se filtran y se devuelven limpias al mar. La cubierta móvil alberga unas 5.400 pequeñas placas solares que durante el día se mueven como alas siguiendo el curso del sol, generando energía limpia para abastecimiento.

La idea es que el edificio fuera lo más etéreo posible, casi flotando sobre el mar.

El Museo del Mañana inaugura una nueva generación de museos de ciencia en el mundo, basado en la premisa “prohibido no tocar, no sentir, no pensar”. Después de un registro, el público recibe acceso a la Iris, una asistente digital que acompaña y ayuda a los visitantes a explorar los contenidos.  Mediante audiovisuales, instalaciones interactivas y juegos, se realiza un viaje en el tiempo, para entender los procesos de evolución de la tierra y del hombre. Y, sobre todo, reflexionar acerca de cuál será el futuro de la humanidad en los próximos 50 años.  Un recorrido por sus instalaciones, que cuentan con piso podotáctil y maquetas táctiles, posibilita nuevas formas de interacción con el contenido, provocando una experiencia lúdica pero también poética. Un detalle: el contenido se actualiza continuamente, muchas veces en tiempo real, a partir de datos y análisis científicos de instituciones de todo el mundo.




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