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Las piazzas de Roma, el latir de la città

“Cuando estés en Roma, vive al modo romano”, lo dijo hace cientos de años San Ambrosio. Esta sentencia -o recomendación- se ajusta a la perfección para recorrer las plazas públicas donde los romanos charlan, comen, beben, rodeados de bellas construcciones y obras de arte. Son verdaderos museos al aire libre, con la diferencia de que aquí se habla en voz bien alta y no falta un ristretto. Nada mejor que una piazza para vivir Roma tal como aconsejó el santo.

Piazza Navona

¿Cómo escapar de la magia de esta plaza? Barroca y cautivante. Es como un gran rectángulo con piso de adoquines, rodeada de edificios elegantes y esculturas bañadas por la luz maravillosa de esta ciudad. Está ubicada en el barrio de Parione.  Sus tres fuentes están estratégicamente situadas: dos en los extremos, y en el centro, la más imponente, la Fuente de los Cuatro Ríos, construida en honor al Nilo, Ganges, Danubio y Río de la Plata. Está rodeada por cafés y restaurantes con mesas al borde de la calle, dándole el toque veramente italiano. Desde aquí se puede caminar hasta la plaza del Panteón, ya que está muy cerca y es muy bonita.

 

Piazza Campo dei Fiori

Al caer la noche, los bares, cafecitos y restaurantes se colman de comensales.

Vecina de la de Navona -también está en Parione- esta plaza es famosa por dos motivos: por el mercado que funciona desde 1869 y está abierto de lunes a sábado hasta las tres de la tarde. Y por ser uno de los puntos de encuentro más movidos de la vida nocturna romana. Al caer la noche, los bares, cafecitos y restaurantes comienzan a llenarse de comensales, ya que en esta zona están los más baratos. Este ambiente tan animado contrasta con la sombría estatua de Giordano Bruno, con la capucha que le cubre su cabeza, y que recuerda el sitio donde fue quemado vivo este filósofo acusado de hereje. Parece que todo tiempo pasado no fue siempre mejor.

Piazza di Spagna

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A los pies de la Piazza Spagna está la Fontana della Barcaccia, esculpida por Pietro Bernini.

Es la de las grandes escalinatas (135 escalones) que tantas veces se vieron en el cine o las publicidades. A sus pies está la Fontana della Barcaccia, esculpida por Pietro Bernini. Su nombre se debe al Palacio España, sede de la embajada española ante la Santa Sede desde el siglo 1647. Entre los edificios que la rodean aportando sus tonos naranja, ocres, amarillos gastados, se destaca al final de las escaleras, la hermosa iglesia de Trinità de Monti. Y en uno de sus extremos comienza la glamorosa Via Condotti, la calle donde se ubican las casas de alta costura más chic y en el número 86 está el Caffe Greco, fundado en 1760.  Nada barato, pero un lujo para los sentidos.

 Piazza del Popolo

De ella nacen tres vías principales: la del Corso, del Babuino y Vía di Ripett

Muy cerquita de Piazza Spagna -se puede ir caminando-, se llega a esta gran plaza en el barrio Campo Marzio. Sitio de encuentro del pueblo romano. Está formada por dos semicírculos, el piso desciende hacia el centro, donde se encuentra el obelisco egipcio Flaminio. De ella nacen tres vías principales de Roma: la del Corso, del Babuino y Vía di Ripetta. Si se sube por una de las escaleras de los extremos hay puntos panorámicos ideales para llevarse una linda postal molto romana.




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