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La ardiente Nápoles

Es la esencia del sur italiano. Un recorrido por la capital de la región de Campania y la Costa Amalfitana devela la mezcla ecléctica entre un pasado barroco y el bullicioso presente.

Asomando a una increíble bahía de color azul se despliega Nápoles. Ruidosa, caótica, contradictoria, pero siempre vital. Un coctel que hipnotiza. Y así en esa mezcla ecléctica entre el silencio de las ruinas, la arquitectura barroca, catacumbas, los populosos bares, las pizzaioli (fábricas de pizzas), y la ropa tendida entre calles, se va descubriendo, paso a paso, la ciudad.

Algunas de las calles más turísticas, llenas de negocios, museos y monumentos, son la Vía San Gregorio Armeno, con sus tiendas que ofrecen los tradicionales presepi (pesebres);la Vía Toledo y vía Chiaia, repletas de pizzerías.  La Piazza del Plebiscito es todo un símbolo napolitano. En su entorno están la Basílica de San Francisco de Paula, el Palacio de la Prefectura y el Palacio Real. Pero, si se quiere conocer la auténtica Nápoles, con sus escenas de la vida cotidiana, hay que perderse por la Spaccanapoli (literalmente “rompe Nápoles”). Esta zona divide la ciudad antigua entre norte y sur. Aquí se encuentran el Duomo, la Basílica di San Domenico Maggiore o Piazza del Gesú Nouovo, siempre animada por las noches.

Los napolitanos tienen dos pasiones: San Gennaro -su Patrón- y Maradona. Sólo hay que pararse en el Duomo de Nápoles, enfrente de la capilla de tesoro y se comprenderá tal devoción por el Santo; o decir: “soy argentino”, para vivir la que tienen por Diego.

Dos sitios icónicos para visitar -ligados eternamente entre sí- son el Vesubio y Pompeya. La erupción del volcán, en el año 79, enterró bajo lava la ciudad. Lo increíble es que el sitio arqueológico permite verla tal como estaba antes de ser destruida (tickets: 11 euros). Para llegar a Pompeya, tomar la línea azul de la Circumvesubiana en dirección a Sorrento y bajarse en la estación Pompei Scavi.

Mergellina

 

Rumbo al paraíso

Al sur de la bahía de Nápoles, se extiende la Costa Amalfitana, la divina costiera,

con su espectacular paisaje mediterráneo, salpicada por pueblos que parecen colgados de la montaña, casi cayendo al mar Tirreno.  Para moverse por la costa se puede tomar algunos de los buses que cubren todo el recorrido –unos 60 km- desde Sorrento a Salerno, dos de sus accesos principales. También hay servicios de ferry que combinan los distintos puntos por mar (pasajes 13, y 17 euros para los rápidos).

Positano fue un antiguo puerto de pescadores, hoy deslumbra con sus casas de color pastel, terracotas, amarillos, rosados. A media hora en micro, está Amalfi -la capital de la costa y mucho más tranquila que su vecino-, con su imponente catedral del siglo X y el campanario que data del 1200, e infinidad de restaurantes y tienditas. Un lugar ideal para perderse entre sus laberínticas calles. Subiendo hacia la montaña, a unos 20 minutos, aparece Ravello, rodeado de villas señoriales, con magníficos jardines. Richard Wagner fue uno de sus visitantes famosos. La Villa Ruffolodel siglo XVIIdel siglo XVIII en su homenaje realiza en verano un festival de música clásica (Visitas de 11 a 16; € 7).

Dentro del viaje, debe guardarse un día para la isla de Capri, a una media hora de ferry desde Sorrento (13 euros). El hit es la famosa Grotta Azurra (Gruta azul), donde se entra en barcas a recorrerla en horarios que la marea lo permite.

La Costa Amalfitana rompe en colores y está perfumada por el aroma de los limoneros. Con el sfusato amalfitano, el limón cultivado en la costa, se hace el típico Limoncello. Ideal para brindar al final del viaje.

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Mercados

Los mercados callejeros napolitanos -el di Porta Nolana, Montesanto, o La Pignasecca (el más antiguo) son otro espectáculo para experimentar. Quesos, vinos, pescado y el olor inconfundible del pan casero recién horneado (casareccio).

Dónde comer

Gran Caffè Gambrinus(Via Chiaia, ½, Napolés). Fundado en 1860, representa la Belle Époque napolitana, imperdibles sus sfogliate, una pasta rellena de ricota, o babà al ron. De 23 a 94 euros.

Brandi(Sant’Anna di Palazzo, 1, Napolés). Es la famosa pizzería donde se inventó la pizza Margherita. Precio medio, €30.

 Donna Rosa(Via Montepertuso 97/99,Positano). Los platos son preparados por Erika con la Mamma Raffaella. Deliciosos sus tagliatelle alla rucola con frutti di mare. Menús desde 40 euros.

L’Antica Trattoria(Via Padre Reginaldo Giuliani,Sorrento). Un verdadero oasis de plantas y flores en su terraza. A la carta: entrada, primero y segundo plato, y postre: 60 euros.

L’Antica Pizzeria da Michele (Via Cesare Sersale 1/3, Nápoles). Maradona era habitúe y Julia Roberts la hizo famosa en la película “Come, reza, ama”. Probar la pizza Marinara, deliciosa. Por menos de €10.

 

Dónde dormir

Gran Hotel Vesubio (Via Partenope, 45, Nápoles) Frente a la bahía. Un hotel clásico por que que pasaron Guy de Maupassant y Oscar Wilde, entre otros. La doble desde 200 euros, incluye desayuno.

Hotel Decumani, Via San Giovanni Maggiore Pignatelli, 15. Nápoles). Habitación doble standard desde 164 euros.

B&B Monaciello (Via Toledo 306, Napolés). Está a 500 metros de la Piazza del Plebiscito de Nápoles. La doble desde €90, incluye desayuno.




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