El último single de Abel Pintos

Es el cantante argentino más popular de la actualidad, su nuevo álbum sale en pocos meses, y acaba de lanzar el primer single. Escuchálo!

Acaba de lanzar Como te extraño es el primer single de su nuevo álbum, que saldrá a la venta en los próximos meses. Este tema fue producido por el artista español Leiva en co-producción con Abel y Ariel Pintos. El video fue dirigido por Juan Ripari. Abel dedicó casi dos meses a la grabación final de su nuevo disco entre Madrid y Londres y a su regreso quiso sorprender y adelantar a sus fans el lanzamiento de su primer single, “Como te extraño”, en la ceremonia de los Premios Gardel a la música. Dará una única función en el Luna Park el próximo 11 de octubre, y sus fans agotaron en sólo 10 horas las localidades.

Toda la música por venir está en su cabeza. No hay libreta, ni grabador, ni nada donde quede registrado. Nada. “En este momento tengo un disco completo, tengo las canciones terminadas en mi cabeza. No las escribo en un papel, ni las grabo en un celular, no tengo forma de perderlas”, asegura Abel Pintos. Músico autodidacta, por propia definición. No estudió nunca guitarra, no escribe música. “Ahora, estoy estudiando simplemente para leer música como se lee un libro”, comenta. Tal vez lo mejor que pudo hacer es no escuchar el consejo que le dio un cantor de tango en Bahía Blanca, el lugar donde todo comenzó a sus doce años. “Vos tenés que dejar de cantar porque si vos cantás siendo tan pibe te vas a lastimar y después cuando cambies la voz te vas a resentir”, le dijo. “Hay muchos mitos que no hacen muy bien y éste es uno”, sentencia hoy el músico más popular de la Argentina, el chico que siempre supo lo que quería ser.

Con varios premios Gardel en su haber, es un incansable artista. Recorrió el país de punta a punta aunque, sostiene, “queda mucho, hay mucho pueblo en la Argentina, recorrer muchos lugares me dio un bagaje muy grande, mucha experiencia, aún empezando muy joven me curtí mucho”.

-¿Como transitás este presente tan exitoso?

-Disfruto mucho de todo lo que sucede y disfruto mucho de lo que vivo todos los días. Fue mi objetivo y era mi deseo de niño. Lo disfruto porque el contexto es muy lindo, porque trabajo para que todo esto suceda desde muy chico. Lo que quiero hacer cada día de mi vida y lo que hago efectivamente. Poder dedicarme todos los días a hacer lo que amo, eso es el éxito para mí.

-¿Sería igual si, por ejemplo, cantaras todos los días en una estación del subte?

-No me daría exactamente lo mismo, porque trabajo mucho por poder vivir ese éxito que es cantar todos los días de la forma en que realmente me gusta hacerlo, en conciertos y shows. Pero el éxito, pienso yo, es la concreción de los sueños y los proyectos que uno tiene. Y yo sueño algo y lo proyecto, y trabajo mucho para que eso se haga una realidad. Pero disfruto tanto el momento en que se convierte en una realidad tangible, que puedo oler y ver y sentir, como durante todo el proceso. Me parece que el camino es el éxito y no el lugar a que se llega.

Arranqué a mitad de mi carrera componiendo. Empecé a escribir canciones en la adolescencia, fue una etapa de estar en contacto con muchas sensibilidades y empezar a considerar cosas que ni sabía que existían.

-¿Dejaste muchas cosas en el camino?

-No tuve que resignar cosas. Siempre hice todo lo que necesité y lo que quise, en esta forma de vida que elegí, en mi propio contexto.

-Siendo tan niño, ¿qué rol tuvieron tus padres en tus elecciones?

-Mi familia siempre estuvo presente, siempre fue mi naturaleza hacer las cosas de manera muy tranquila. Entonces nunca hizo falta empujar cosas, ni nada. Mi familia y quienes estuvieron alrededor mío siempre me acompañaron, nunca me empujaron a hacer nada. Nunca me impusieron nada, nadie hasta el día del hoy, quienes me acompañan, me acompañan.

-¿Cómo te fue en la escuela?

-Cuando la carrera ya me demandó más tiempo le di prioridad. El secundario no lo terminé, pero estoy en planes de querer terminarlo porque me gustaría estudiar Letras.

-Víctor Heredia te aconsejó una vez que leyeras mucho. ¿Lo hiciste?

-Todos los días aunque sea un ratito leo.

-Ahora, ¿qué estás leyendo?

-Se llama “Retromanía, la adicción del pop hacia su propio pasado”. Es como la tendencia mundial que hay a crecer hacia atrás, por lo menos en la música y en la moda.

-¿Qué escritor te gusta?

-Me gusta Murakami, me parece muy simpático. Y, además, siento que todos sus personajes hablan como habla él en realidad. Hablan prácticamente igual o se enojan por las mismas cosas. Me gusta sentir al autor como muy presente en sus personajes. Me gusta mucho Borges. Me gusta leer.

-¿Por qué querés estudiar Letras?

-Por un lado sé que me va a dar muchas herramientas para trabajar, y porque sospecho que llevar adelante una carrera que implica mucha lectura, me va a ser simple.

-¿Por qué crees que te hiciste tan popular?

-Es muy difícil analizar eso. Yo pienso que es muy importante que nos conocemos mucho con el público. Los que hayan descubierto mi música tal vez con el último disco, hoy me escuchan pero ya me conocen desde hace mucho tiempo. Saben que hace muchos años que hago música, que empecé desde chico. Saben mucho más de mí, a veces, que de mi música. Es muy difícil de analizar y llegar a una respuesta muy certera, pero de alguna forma tiene que ver con los temas que trato en mis canciones que es básicamente hablar sobre el amor, pero la forma que tengo de abordarlo porque lo hablo en órdenes generales. Y el amor es algo que experimentamos todos, en distintos contextos, entonces creo que ahí está la conexión que puede haber con una persona.

-¿Te rompieron muchas veces el corazón?

-No. Yo no creo que se sufra por amor.

-Estás contradiciendo hasta a Shakespeare…

-Puede ser, es una opinión. No creo que se sufra por amor, es lo mismo que la vida y la muerte, las ponemos en el mismo lugar y para mí la muerte es una etapa de la vida. La muerte, en mi filosofía de vida, no es el antagónico, es algo que es parte. Yo creo que se sufre por un montón de cosas que interfiere en el amor, estructuras psicológicas, sociales, fluctuaciones, deseos, proyectos… Un montón de cosas, pero no la emoción. Es como meter todo en una misma bolsa. Es como la fe.

-¿Cómo es eso?

-Creo en Dios, pero no creo que el mismo Dios bondadoso es un Dios vengativo. Muchas veces discutí con un cura amigo, vos no me podés decir que Dios me va a castigar por alguna cosa, porque si Dios es amor no es castigo. Dios es amor, punto. Creo en él en las buenas y en las malas también. En el amor es lo mismo, no creo en un amor bueno y malo, es amor, después hay un montón de cosas que son parte del mecanismo en nosotros como seres humanos que me parecen que son los que nos hacen sufrir. Sufrimos porque no congeniamos con alguien, pero no por no haber amado a esa persona sino porque es una pena que no hayamos congeniado, porque amar me resulta algo precioso.

-¿Cómo lográs mantener tu vida privada lejos del éxito? ¿Es mucho esfuerzo?

-No, para nada, en órdenes generales soy reservado. Con mis amigos, con mi familia. No soy de naturaleza de contar todo a los cuatro vientos lo que me ocurre. Hay cosas con las que tengo una conexión muy íntima y que así las disfruto.

-¿Ya con 30 años, pensás en formar una familia, tener hijos?

-Sí, me gustaría. Para mí la carrera y la idea de formar una familia no son cosas separadas. La música que hago y la vida que llevo con la música es la vida que elegí. En esa vida se desarrollará todo también, no vivo la música como algo paralelo a lo que yo pueda ser el día de mañana con una mujer y mis hijos, todo se va a terminar integrando porque es parte de mi vida, más allá de ser mi trabajo es mi forma de vivir.

Sueño dorado

Abel cumplió tres décadas de vida, y ya lleva más de veinte años de carrera. Mirar para atrás, para verse de niño entregándole un casete grabado a Raúl Lavie, no le cuesta. Fue en Bahía Blanca. “No es porque sea hábil para mirar para atrás, es porque no tengo que hacer un esfuerzo porque es lo mismo que hoy soy”, reconoce.  Pasaron muchos años, desde aquel día en que ese demo llegó a manos de Pity Iñurrigarro, entonces productor de León Gieco; Pity le propuso formar parte de su productora Abraxas y un contrato con Sony Music. “No fue simple, ni fácil grabar ese casete, porque alquilar horas de estudio de grabación y todo eso llevó una inversión económica grande, mi papá trabajaba en un corralón y mi mamá era ama de casa”, recuerda.

-¿Sentís que no te cambió nada todo esto de ser popular?

-Posiblemente me haya cambiado como crecimiento. Hago las cosas por el mismo motivo que las hice siempre, todo lo demás es natural que cambie. Somos la “dinámica” de la vida, y cuando algo pasa mucho tiempo sin cambiar, ahí me preocupo.

-¿Cómo vivís este momento de la Argentina?

-Siento que todos sabemos muy bien qué es lo que pasa, todo está a la vista. Yo no comparto cuando dicen “lo que nos venden los medios”: El medio te vende lo que vos querés comprar, no necesitás ver los medios, vos salís a la calle y ves lo que pasa. Si vos te querés generar una idea, no necesitás de un medio para opinar. Hablar de la inseguridad… todos sabemos a qué nivel está inseguro el mundo en la actualidad. Es como “llueve sobre mojado” opinar sobre eso. Me parece que sería opinión si uno propone algo para tratar de cambiarlo, porque si no, en realidad, es como dar una crónica. Creo que el mundo está violento, creo que todos estamos violentos en algún punto.

-¿Le encontrás un razón?

-Estamos evolucionando, estamos en un momento bisagra de la humanidad, estamos pasando a una nueva etapa. Y las nuevas etapas provocan miedo, y el miedo provoca violencia. Casi siempre.

-Y con respecto al país y la política, ¿te involucrás?

-Sí, claro. Pero me involucro socialmente, mi música no quiere una bandera. Yo tengo mis propias posturas políticas y las expreso, en lo que gracias a Dios tenemos, que es un voto. Pero no soy partidista. Yo voto a un partido, si el que gana es el otro, bueno vamos, no voy a estar todo un ciclo yendo en contra de esa corriente.

-¿Y pensás que puede haber un cambio?

-Sí, mientras lo generemos nosotros. Porque hay dirigentes políticos, pero hacemos política diariamente, somos los dirigidos y tenemos derecho a elegir hacia dónde nos dirigen. También estamos siempre muy al límite, pienso yo ¡eh!, que es mucho más fácil a quien culpar. Siempre hay cosas justas e injustas. En estos últimos diez años he visto crecer ciudades de forma sorprendente y conmovedora y he visto decrecer ciudades de forma sorprendente y conmovedora. Pero insisto, no es cuestión de una bandera o un partido, si el partido era otro pasaba lo mismo. La cosa está pasando por otro lugar, y tiene mucho que ver con nosotros como sociedad.

La música tiene la magia de lograr nuestra máxima expresión, la música permite que alguien te conozca mucho. Quien conoce tu música te conoce, conoce todo lo que vos sos al máximo, sea mucho o poco.

-¿Qué nos falta?

-Todo lo que está pasando nos está haciendo dar cuenta de que hay mucha falta de educación, enhorabuena que nos estamos dando cuenta dónde hay que hacer fuerza.

-Se te ve muy zen, ¿qué cosas te enojan?

-Las cosas que me provocan impotencia, que siento que son en vano. La violencia, la falta de respeto en todos los órdenes. Me parece tan inútil enojarnos, maltratarnos, eso me pone de mal humor. Todo lo que no sea cuidado propio y para el otro. Sobre todo, la negligencia, la soberbia, el maltrato en todas sus formas me pone muy mal. En verdad es lo que me pone muy triste.

-Hay personas que no les gusta, o no pueden, mostrarse frente a los demás tristes, ¿cómo sos vos?

-Yo no tengo mucho problema en mostrarme triste si algo me lo provoca. No suelo estar muy triste porque suelo ver las cosas de una forma determinada, tampoco el positivismo de un libro de autoayuda. Cuando se van las ganas llega la tristeza, porque como la inactividad, es la impotencia, sentirse anulado por algo. Eso es triste. Porque yo soy un hombre de fe y si algo me quita la fe me quita una parte esencial, es como juntar las partes de nuevo. Y ahí está el trabajo de la fe.

 

Agradecimientos: Galo, Cuggini, Paso de Hombre. Asesora de imagen: María Eugenia Santalices. Artemisia,Costa Rica 5893, Palermo.




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